La creciente importación de acero chino en Latinoamérica genera presión sobre los mercados y la industria locales, que denuncian competir en un campo de juego desigual.
Esto, debido a los subsidios gubernamentales y a los precios artificiales, y ha frenado el crecimiento del sector justo cuando la región hace frente a una mayor demanda de insumos para la construcción.
De acuerdo con Ezequiel Tavernelli, presidente de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), el problema radica en que se está frente a “un monstruo que compite en otras reglas” y que tiene “un enmarañado de subsidios que van desde la adquisición de materia prima, pasando por la financiación del capital de trabajo, tasas subsidiadas y a larguísimo plazo, (incluso) financiando empresas que dan pérdidas”.
Ezequiel Tavernelli, director ejecutivo de Alacero, la Asociación Latinoamericana del Acero.

Ezequiel Tavernelli, director ejecutivo de Alacero, la Asociación Latinoamericana del Acero. Foto:Cortesía

“No estamos compitiendo más empresas con empresas, estamos compitiendo empresas contra un Estado y no hay forma de competir contra un Estado”, dijo Tavernelli a EFE.
En 2024, según datos de Alacero, la demanda mundial de acero crudo alcanzó los 1.870 millones de toneladas, mientras que China produjo 1.005 millones, una diferencia que se tradujo en un excedente de capacidad de 249 millones de toneladas disponibles para ser colocadas en los mercados internacionales, un volumen que supera las necesidades productivas de varias regiones del mundo.

Source: portafolio.co